El manejo inadecuado de los purines puede convertirse en un foco de patógenos que afectan la salud del ganado. Una gestión rápida y eficiente no solo mejora el bienestar animal, sino que también reduce pérdidas económicas y el riesgo de sanciones ambientales.
¿Por qué los purines pueden enfermar a los animales?
Los purines contienen gran cantidad de materia orgánica, humedad y nutrientes… el caldo de cultivo perfecto para bacterias, virus y parásitos. Si se acumulan cerca de los animales:
Aumenta la presencia de moscas y roedores
Se libera amoníaco que irrita las vías respiratorias
Surgen microorganismos que pueden provocar diarreas, neumonías y dermatitis
Consecuencias económicas de una mala gestión
Una infección en la piara o el rebaño puede causar:
Bajada de rendimiento (menos leche / peso)
Mayor uso de medicamentos y tratamientos
Riesgo de bajas animales
Costes veterinarios elevados
Gestión eficiente = animales más sanos
Separar, tratar y retirar los purines de forma rápida y sistemática es clave:
Menos humedad y olores
Mayor bienestar animal
Menos enfermedades y pérdidas
Además, el tratamiento adecuado permite aprovechar los purines como recursos: fertilizante y agua para riego.
Una gestión técnica y ágil de los purines es fundamental para la sanidad del ganado y la rentabilidad de la explotación.